Lectura: Efesios 2:19-3:12
Omar descargó un videojuego de aventura, pero decidió saltarse el tutorial e hizo caso omiso a todas las indicaciones que aparecían pues, “no quería perder el tiempo”. Durante horas corrió por los distintos escenarios, recogió objetos que no sabía usar y luchó contra enemigos sin comprender cuál era la misión principal. Después de perder varias veces llegó a la conclusión de que el juego era confuso y no tenía sentido. Sin embargo, el problema no estaba en el juego sino en que había ignorado las instrucciones y el propósito definido por su creador.
Algo parecido ocurre cuando intentamos vivir alejados de Dios y de lo que Él ha revelado en las Escrituras. Podemos avanzar, tomar decisiones, alcanzar logros y superar algunos obstáculos, pero sin conocer el propósito para el cual fuimos creados, fácilmente terminamos confundidos y sin dirección.
La Palabra de Dios no responde a cada detalle de nuestra vida, pero nos muestra quiénes somos, cuál es nuestra misión y hacia dónde debemos avanzar. De hecho, sin fe en Dios y el conocimiento de su diseño tal y como se revela en las Escrituras, nos puede parecer que la vida no tiene sentido. No obstante, cuando vemos la historia y nuestras propias experiencias desde una perspectiva bíblica, la vida comienza a tener sentido. Un plan divino se hace evidente, un plan donde el Gran Arquitecto desarrolla su propósito, tanto en el mundo de la naturaleza como en la construcción de su iglesia, conforme lo explica Efesios del 1:3 al 3:19.
A medida que seguimos a Cristo y leemos la Palabra de Dios, podemos hacernos una idea de su diseño redentor, sabiduría, amor y poder. Es posible que no entendamos todo, pero podemos estar seguros de que todo tiene perfecto sentido en su plan eterno.
Puntos para la reflexión:
- No ignores las instrucciones.Así como un jugador necesita conocer la misión del juego, nosotros necesitamos acudir a la Palabra de Dios para tomar decisiones sabias y vivir con dirección divina.
- Descubre tu verdadero propósito.Los logros y las experiencias no bastan para darle sentido a la vida. Sólo al conocer a Dios comprendemos quiénes somos y para qué fuimos creados.
Versículos para memorizar:
“Él nos ha dado a conocer el misterio de su voluntad, según el beneplácito que se propuso en Cristo, a manera de plan para el cumplimiento de los tiempos: que en Cristo sean reunidas bajo una cabeza todas las cosas, tanto las que están en los cielos como las que están en la tierra”. Efesios 1:9-10– RVA 2015.
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Este devocional forma parte de la serie: Paso a Paso con Dios.





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