Este devocional forma parte de la serie: Esperanza en Dios.
Lectura: Hechos 16:6-10
Un conductor seguía una ruta conocida cuando encontró la carretera cerrada. La primera reacción fue de molestia: el desvío añadía tiempo y lo llevaba por calles que nunca había transitado. Más adelante descubrió que un accidente grave había bloqueado el camino original. No todos los desvíos son cómodos, pero algunos terminan protegiéndonos o conduciéndonos a un destino que no habíamos considerado.
Pablo y sus compañeros querían predicar en ciertas regiones de Asia, pero el Espíritu Santo les impidió avanzar en esa dirección. Después intentaron ir a Bitinia, y nuevamente no les fue permitido. Sólo después de esas puertas cerradas Pablo recibió la visión del varón macedonio. La prohibición no significaba que su deseo de servir fuera incorrecto; Dios estaba redirigiendo una buena intención hacia el lugar escogido por Él.
Nos cuesta aceptar que una puerta cerrada pueda formar parte de la guía divina. Interpretamos el rechazo, la demora o el cambio de planes como fracaso. Sin embargo, la providencia de Dios incluye tanto las oportunidades abiertas como los límites que no podemos superar. No siempre conoceremos la razón, pero podemos continuar disponibles, atentos a la Palabra y dispuestos a cambiar de dirección.
La esperanza no se aferra obsesivamente a un único plan. Se aferra a Dios. Si una oportunidad terminó, examina tus decisiones, aprende lo necesario y sigue buscando cómo obedecer. Quizás el Señor está protegiéndote, preparándote o enviándote hacia personas que todavía no conoces. Una puerta cerrada no significa que la historia se acabó; puede ser la manera como Dios orienta el siguiente paso.
Puntos para la reflexión:
1. Entrégale por escrito a Dios un plan que no resultó. Anota qué aprendiste y qué opciones de servicio u obediencia permanecen abiertas delante de ti.
2. Antes de insistir nuevamente en una puerta cerrada, pídele consejo a dos creyentes maduros que puedan evaluar tus motivos y ayudarte a reconocer otra dirección.
Versículo para memorizar:
«En seguida, después de ver la visión, procuramos salir para Macedonia, teniendo por seguro que Dios nos había llamado para anunciarles el evangelio». Hechos 16:10 – RVA-2015.
Oración final
Señor, me cuesta aceptar las puertas cerradas y los planes que no resultan. Ayúdame a no confundir un desvío con el abandono. Dame un corazón flexible, dispuesto a recibir tu dirección y a servir donde tú abras camino. Guarda mis motivos, rodéame de consejo sabio y enséñame a aferrarme a ti más que a una oportunidad específica. Todo esto te lo pedimos en Tu nombre Jesús. Amén.
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