Lectura: Juan 8:21-30

 

Recordemos que la comunicación implica: un emisor (Jesús), un código (un idioma conteniendo un mensaje: el evangelio), un canal (su voz, en este caso, para nosotros la escritura, la Biblia) y un receptor (publico: el pueblo, líderes religiosos, nosotros).  Cuando alguno de estos elementos falla o está ausente, existe un problema de comunicación.

 

Jesús les estaba compartiendo a viva voz el mensaje de salvación, les explicó que Él no era de este mundo y que si ellos no creían en su mensaje y en quien era Él morirían sin esperanza a causa de sus pecados.  En este caso lo que estaba fallando era el receptor, el emisor era claro y directo en lo que decía, sus palabras provenían de Dios mismo (el Creador de las cuerdas vocales, del aire, de nuestros cerebros, con los cuales ideamos medios de comunicación); sin embargo ellos no querían entender, ni creer, no querían obedecer, ni cambiar.

 

Jesús no solamente hablaba, también sus hechos hablaban por él, y Dios Padre le estaba respaldando, y sobre todo Él era obediente, no sólo al compartir íntegramente el mensaje del evangelio, sino también en el cumplimiento de la misión que había recibido la cual le llevó a su muerte en la cruz, para posteriormente resucitar.  ¡Gracias Jesús por tu obediencia!

 

  1. No lo ignores, ni cortes la comunicación, Jesús sigue hablando por medio de Su Palabra escrita: la Biblia y Él sigue invitándote a seguirle; acepta Su regalo de salvación, así como muchos lo hicieron ese día cuando le oyeron.

 

  1. Sigamos el ejemplo de Jesús y seamos obedientes a lo que Dios nos enseña por medio de su Palabra.

 

MD/HG

Jesús: Comunicador obediente.  “El que me envió está conmigo; no me ha dejado solo, porque siempre hago lo que le agrada.” Juan 8:29.

Este devocional forma parte del estudio anual cronológico de la vida de Jesús: La Vida de Jesús, el cual llega a ustedes en alianza con Sonlife Classic