Creacionismo

Es evidente en la Biblia que el universo no es eterno, que tuvo un principio y que ese principio fue la creación de Dios (Génesis 1:1). Esta verdad ha sido negada por filósofos y pseudocientíficos que han elaborado una gran variedad de teorías para intentar «demostrar» la eternidad del universo. Además, los ateos dirán que la materia y la energía son eternas, siguiendo la primera ley de la termodinámica: «La energía puede transformarse (cambiar de una forma a otra), pero no puede crearse ni destruirse».

Desde el punto de vista filosófico, ¿por qué tenemos algo en vez de nada? Si el universo tuvo un principio, entonces debe tener una causa, y por tanto no puede ser eterno. Y todas las pruebas que tenemos apuntan a que el universo tuvo un principio, pero esta verdad nos es algo bien recibido por los naturalistas y ateos. Numerosos ateos con mentalidad científica han expresado su deseo de encontrar un vacío al hecho científico de que el orden actual de la naturaleza tuvo un principio. Desgraciadamente para ellos, ese vacío es inexistente. He aquí cinco pruebas de que el universo no es eterno:

  1. El universo se está deteriorando, y algo que se está deteriorando debe haber comenzado en algún momento. La segunda ley de la termodinámica afirma que el universo se está quedando sin energía utilizable y si dudas de esto, mírate al espejo (estás envejeciendo y te estás deteriorando como todo lo demás).
  2. El universo se está expandiendo. Esto fue confirmado a través del telescopio Hubble hace muchos años, y es interesante observar que el universo se está expandiendo desde un solo punto, lo que significa que todo el universo podría contraerse en un solo punto. También hay que tener en cuenta que el universo no se está expandiendo hacia el espacio, sino que el propio espacio se está expandiendo.
  3. El eco de la radiación fue descubierto por científicos de los Laboratorios Bell en 1965. Se cree que el eco de la radiación es el resplandor del calor del Big Bang. Su descubrimiento supuso un golpe mortal para cualquier teoría del universo en estado estacionario, ya que demuestra que el universo tuvo un comienzo espectacularmente dinámico, fácilmente asociado al acto creativo de Dios.
  4. Semillas de galaxias. Los científicos creen que, si el Big Bang es verdad (primero no había nada y luego, BANG, surgió algo), deberían existir «ondulaciones» de temperatura en el espacio, y serían estas ondulaciones las que permitieron que la materia se agrupara en galaxias. Para descubrir si estas ondulaciones existen, se lanzó en 1989 el Explorador del Fondo Cósmico (COBE – por sus siglas en inglés), cuyos resultados se publicaron en 1992. Lo que COBE encontró fueron ondulaciones perfectas/precisas que, efectivamente, permiten la formación de galaxias. Tan importante y espectacular fue este hallazgo que el jefe de la NASA para el COBE, dijo: «Si eres religioso, es como mirar a Dios».
  5. La teoría de la relatividad de Albert Einstein supone que el universo tuvo un principio y no fue eterno como él creía anteriormente (Einstein era originalmente panteísta). Su teoría demostró que el universo no es una causa, sino un gran efecto: algo lo hizo existir. A Einstein le disgustaba tanto su resultado final que introdujo un «factor de manipulación» en su teoría que permitía un universo eterno. Pero sólo había un problema. Su factor de manipulación requería una división por cero en sus cálculos, un error matemático que cualquier buen estudiante de matemáticas sabe que no debe cometer. Cuando fue descubierto por otros matemáticos, Einstein admitió su error llamándolo «la peor metedura de pata de mi vida». Después de reconocerlo, y al confirmar otras investigaciones que mostraban que el universo se expandía tal y como predecía su teoría de la relatividad, Einstein se inclinó ante el hecho de que el universo no es eterno y dijo que quería «saber cómo creó Dios el mundo».

Además, hay que entender que todo efecto debe parecerse a su causa. Esto es así porque, sencillamente, no se puede dar lo que no se tiene, así que es imposible que un efecto posea algo que su causa originaria no tenía. Siendo así, ¿Cómo se puede creer que un universo impersonal, amoral, sin propósito y sin sentido haya creado accidentalmente seres llenos de personalidad, moral, sentido y propósito? Sólo la mente puede crear la mente. Al final, o es la materia antes que la mente o la mente antes que la materia, y todas las pruebas científicas, filosóficas y razonables apuntan a lo segundo.

En conclusión, nos encontramos con que todas las pruebas científicas apuntan a que el universo tuvo un principio, tal y como afirma la Biblia, y que debe existir una Causa que se asemeje a todo lo que hoy conocemos. Como dijo una vez Lord Kelvin, un científico británico: «Si estudias la ciencia con suficiente profundidad y tiempo, te obligará a creer en Dios».

Antes que nacieran los montes y formaras la tierra y el mundo, desde la eternidad hasta la eternidad, tú eres Dios.

Salmos 90:2

Fuente: https://www.gotquestions.org/