Lectura: 2 Corintios 12:1-10

En uno de los canales de Historia, una vez vi un programa que mostraba los aeropuertos más peligrosos del mundo.  Dentro de los 10 aeropuertos estaba el Kai Tak de Hong Kong, el cual ya no opera; el aterrizaje era bastante estresante para los pasajeros y todo un desafío para los pilotos.

En la aproximación final, se sobrevolaba muy cerca de los rascacielos y luego se realizaba un descenso por la bahía, y en algunas ocasiones el aterrizaje se hacía desde el lado opuesto, lo cual no implicaba una mejoría de las condiciones pues pasaba muy cerca de la cima de las montañas que rodean uno de los lados de la ciudad.

Dentro del reportaje entrevistaban a un piloto que solía volar al Kai Tak, quien dijo: “Echo mucho de menos aterrizar en ese aeropuerto”.  Como piloto le gustaban los desafíos, y para él era toda una aventura poner a prueba su habilidad, y seguir las instrucciones de la torre de control para llevar a sus pasajeros a salvo al aeropuerto.

Creo que a muchos nos encantan los desafíos, y esta característica también se observa en las personas sobre quienes se escribe en la Biblia, ellos enfrentaron un sin número de pruebas de todo tipo, las cuales los hacían esforzarse al límite y en algunos casos llegaron hasta la frustración.

Por ejemplo, el apóstol Pablo, quien ciertamente confiaba en la guía y ayuda de Dios, le pidió que lo librara de una de sus pruebas: “…para que no me enaltezca sobremanera por la grandeza de las revelaciones, me ha sido dado un aguijón en la carne, un mensajero de Satanás, que me abofetee para que no me enaltezca.  En cuanto a esto, tres veces he rogado al Señor que lo quite de mí” (2 Corintios 12:7-8).

Sin embargo, la respuesta de Dios para él fue: “Bástate mi gracia, porque mi poder se perfecciona en la debilidad” (2 Corintios 12:9).  No siempre la victoria será inmediata, y en algunos casos como el de Pablo, no llegará; es en estos momentos cuando con humildad debemos decir al igual que el apóstol Pablo: “Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que habite en mí el poder de Cristo” (2 Corintios 12:9).

  1. No nos engañemos, no siempre será sencillo nuestro andar por el camino de la fe, aunque podemos decir que vale la pena pasar un tiempo de incomodidad temporal en tanto llegamos a nuestro destino final.
  2. Así que cuando enfrentemos nuestro próximo desafío, ¡adelante, seamos fuertes y valientes, ya que Dios siempre estará a nuestro lado!

HG/MD

“Y me ha dicho: “Bástate mi gracia, porque mi poder se perfecciona en la debilidad”. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que habite en mí el poder de Cristo” (2 Corintios 12:9).