Lectura: Salmos 119:145-149

El ingeniero del trasatlántico había invitado a algunos pasajeros a que visitasen el puente del barco.  Después de explicar la operación del equipo de navegación, uno de los invitamos comentó que todo el bronce brillaba como si fuese oro.  ¿Cada cuánto lo pulen?, preguntó el hombre.  “Todos los días -contestó el ingeniero-  en el momento que se deja de pulir comienza a perder el brillo.”

Ese comentario fue como la autoevaluación que hizo el gran pianista Ignacy Paderewski .  Hablando acerca de la necesidad de practicar diariamente dijo que si pasaba un día sin practicar, él notaba la diferencia cuando tocaba.  Si pasaban varios días, los críticos notaban las diferencias.  Y si pasaba toda una semana sin practicar, el público notaba la diferencia.

Tanto el ingeniero como el pianista nos enseñan la misma lección.  Más vale que no seamos esporádicos en nuestras disciplinas espirituales si queremos llegar a ser más como Cristo y si queremos que nuestras vidas sean testimonios verdaderos para Él.  Igual que David, deberíamos alabar a Dios diariamente (Salmos 145:2)  Igual que los bereanos, necesitamos escudriñar las  Escrituras todos los días (Hechos 17:11).  Y como Daniel necesitamos apartar momentos para orar en el trascurso del día (Daniel 6:10)

  1. ¿Necesita pulimento tu vida espiritual?
  2. Para estar espiritualmente en forma aliméntate de la Palabra y ejercita tu fe.

NPD/VCG