Lectura: Hechos 17:16-34

En los peores momentos de la Segunda Guerra Mundial se oía a menudo el lema: “Dar hasta que duela.” Este lema puede aplicar para tiempos difíciles en la historia de la humanidad, pero sin duda no es un lema sencillo de poner en práctica por los creyentes que quieren ser todo lo que deben ser para el Señor Jesucristo.

Y es que el ejemplo que nuestro Señor nos dejó en la última semana de su vida en la tierra, nos muestra que realmente Él estaba dispuesto a dar hasta la última gota de sangre por amor a nosotros, sin duda Jesús es la prueba máxima de hasta donde estuvo dispuesto a hacer Dios.

Si has dado al Señor y todavía te duele, entonces mi amigo(a), todavía no has dado lo suficiente. Si te duele ofrendar o ponerte al servicio de otros y de Aquel que dio todo por ti, es una evidencia concluyente de que aún no has dado todo lo que deberías.  Dios no te pide que des a su causa para quedar bien con Él, está claro que Dios no necesita tus regalos.  Él quiere que des para tu propio beneficio, para que aprendas la lección de que “es mejor dar que recibir” (Hechos 20:35).

Ciertamente, nuestro Señor no tiene necesidad de nuestras dádivas, porque como dijo el apóstol Pablo en Hechos 17:24-25: “Este es el Dios que hizo el mundo y todas las cosas que hay en él. Y como es Señor del cielo y de la tierra, él no habita en templos hechos de manos, ni es servido por manos humanas como si necesitara algo, porque él es quien da a todos vida y aliento y todas las cosas”.

  1. Si dar es para nuestro beneficio, entonces, Él quiere que nosotros compartamos esa alegría de dar con otros. ¿Tienes esa alegría?  Recuerda, Él llegó hasta la muerte por ti, sin duda le dolió y mucho, pero el beneficio fue inmenso.
  2. En lugar de dar hasta que duela, sigue dando hasta que comprendas que Dios es quien te ha bendecido más allá de lo que mereces.

HG/MD

“En todo les he demostrado que trabajando así es necesario apoyar a los débiles, y tener presente las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir’” (Hechos 20:35).