Lectura: 1 Pedro 4:1-6
No es fácil ir contra la corriente cuando la mayoría avanza con seguridad hacia el rumbo equivocado.
Eso fue lo que le pasó a Mike en una competencia a campo traviesa. Él estaba corriendo en la dirección correcta cuando la multitud de competidores se dirigía hacia el camino equivocado; sin embargo, él conocía muy bien la ruta, pues la había corrido anteriormente, entonces continuó a la vez que les indicaba a los otros corredores que se topaba en el camino, que estaban en un error, no obstante, sólo él y 4 más creyeron que habían tomado la ruta correcta, todos los demás competidores literalmente se perdieron.
Cuando le preguntaron acerca de su decisión de no dejar que las personas determinaran su recorrido, Mike reaccionó respondiendo de la siguiente forma: “Ellos pensaron que era gracioso que yo estuviera corriendo en el camino correcto».
Los no creyentes del primer siglo también reaccionaron de la misma manera al ver el estilo de vida diferente de sus vecinos cristianos. En 1 Pedro 4:4 el apóstol dijo: “A ellos les parece cosa extraña que ustedes ya no corran con ellos en el mismo desenfreno de disolución, y por eso los ultrajan”. Los no creyentes siguen pensando que los seguidores de Jesús van en la dirección equivocada, pero en realidad los creyentes se dirigen hacia la corona del vencedor y un hogar celestial, tal y como nos enseña 2 Timoteo 4:7-8.
La ruta que los no creyentes eligen, aunque les parece derecha, en realidad los lleva a la perdición eterna. Así que, continúa tu carrera por el camino correcto, no importa cuántos estén corriendo en dirección contraria, hacia otro lado o que les parezca risible que tú camines por el buen camino.
Puntos para la reflexión:
- La escogencia del camino el cual transitamos es tan sólo el inicio de nuestro destino eterno; uno lleva a la vida eterna con nuestro Señor, y el otro a la condenación eterna.
- Es mejor estar en el camino correcto siguiendo la voluntad de Dios, que ser popular.
Versículos para memorizar:
“He peleado la buena batalla, he acabado la carrera; he guardado la fe. Por lo demás, me está reservada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, el Juez justo, en aquel día. Y no solo a mí sino también a todos los que han amado su venida”. (2 Timoteo 4:7-8) – RVA15.
HG/MD. Ahora también puedes acceder a nuestros Podcasts especiales en Spotify, YouTube y Apple Podcast.
Este devocional forma parte de la serie: Paso a Paso con Dios.





0 comentarios