Lectura: Salmo 119:33-40

Era lunes muy temprano y necesitaba enviar un correo electrónico con urgencia, pero cuando quise hacerlo me di cuenta que no funcionaba la conexión a Internet.  

Inmediatamente llamé a mi proveedor de servicio, entonces el técnico hizo algunas pruebas y llegó a la conclusión de que debía cambiar el módem, pero no podrían venir a hacerlo hasta el día siguiente. ¡Me causó cierto pánico pensar que estaría sin conexión durante 24 horas! Me dije: ¿Cómo voy a sobrevivir a esto?

Luego me pregunté: ¿Acaso también me produciría pánico si mi conexión con Dios se interrumpiera durante un día? Nuestra conexión con Él se mantiene en la medida en que pasemos tiempo en su Palabra y orando. En resumen, tenemos que ser “hacedores de la Palabra” (Santiago 1:22-24).

El escritor del Salmo 119 reconocía la importancia de estar conectado con Dios. Le pidió que le enseñara sus estatutos y que lo hiciera entender su ley (vv. 33-34). Más tarde, oró para poder cumplirla de todo corazón (v. 34), andar en los mandamientos divinos (v. 35) y quitar su mirada de las cosas intrascendentes (v. 37). Al meditar en la Palabra de Dios y, luego, aplicarla, el salmista se mantenía “conectado” con Él.

  1. El Señor nos ha dado su Palabra para que sea como una lámpara que alumbre nuestros pies, y una luz que ilumine nuestro camino para guiarnos a Él.
  2. ¿Sabes cómo conectarte con Dios cada día?  Tan solo habla con Él, a eso se le conoce como oración.

HG/MD

“Lámpara es a mis pies tu palabra y lumbrera a mi camino” (Salmo 119:105).