Este devocional forma parte de la serie: Esperanza en Dios.
Lectura: Hebreos 7:23-28
En una reunión importante, saber que una persona competente conoce tu caso y hablará a tu favor produce tranquilidad. No elimina tu responsabilidad, pero evita que enfrentes la situación sin representación. El creyente tiene una seguridad infinitamente mayor: Jesucristo vive para interceder por los que se acercan a Dios por medio de Él.
Hebreos contrasta a los antiguos sacerdotes, cuyo servicio terminaba con la muerte, con Cristo, quien permanece para siempre. Él posee un sacerdocio inmutable y puede salvar por completo a quienes vienen a Dios por medio de Él. Su sacrificio no necesita repetirse; se ofreció una vez para siempre. Ahora vive y presenta continuamente la suficiencia de su obra.
La intercesión de Cristo no significa que deba convencer a un Padre renuente a amarnos. El Padre mismo envió a su Hijo para salvarnos. Significa que nuestra aceptación delante de Dios descansa permanentemente en Jesús, no en la calidad variable de nuestras emociones o rendimiento. Cuando nuestra fe se siente débil, nuestro Salvador no se vuelve débil. Cuando no encontramos palabras, Él sigue siendo nuestro representante perfecto.
Esta verdad produce esperanza para orar. No nos acercamos porque hayamos tenido una semana impecable, sino porque Cristo abrió el camino. Tampoco usamos la gracia como permiso para pecar; la usamos como razón para volver, confesar y recibir ayuda. En el cielo no tienes un Salvador distraído. Tienes un Sumo Sacerdote santo, compasivo y vivo que no abandona a quienes confían en Él.
Puntos para la reflexión:
1. Acércate hoy a Dios en oración mencionando de manera específica que vienes por los méritos de Cristo, no por tu desempeño reciente.
2. Cuando te acuse la culpa después de haber confesado un pecado, responde leyendo Hebreos 7:25 y agradeciendo que la obra de Jesús es suficiente y permanente.
Versículo para memorizar:
«Por esto también puede salvar por completo a los que por medio de él se acercan a Dios, puesto que vive para siempre para interceder por ellos». Hebreos 7:25 – RVA-2015.
Oración final
Señor Jesús, gracias porque vives para interceder por quienes se acercan a Dios por medio de ti. Mi aceptación no descansa en mis emociones ni en una semana perfecta, sino en tu sacrificio suficiente. Ayúdame a orar con confianza, a confesar sin esconderme y a rechazar la acusación después de recibir tu perdón. Mantén mi mirada en tu obra permanente Señor y Salvador Jesús. Amén.
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