Lectura: Lucas 14:7-14

Un centro de atención al adulto mayor, estaba pasando por una situación económica muy complicada, los edificios estaban bastante deteriorados y apenas podían mantener al personal estrictamente necesario.

Uno de tantos días un hombre visitó el fin de semana el centro y le preguntó a una persona que estaba limpiando las aceras de lugar, consultándole cuando podía agendar una cita con el Director del lugar, el hombre le dijo si gustaba podía venir la siguiente mañana a las 7:00 a.m., ya que ahora él está muy ocupado realizando labores operativas.

El hombre regresó al siguiente día, y fue directamente a la oficina del Director y cuál fue su sorpresa cuando vio detrás del escritorio del Director al hombre que estaba limpiando el día anterior, aunque ahora estaba vestido con ropas un poco más formales.

Esa misma semana el centro de atención, recibió una muy buena donación.  El espíritu de servicio del Director de aquel centro causó una impresión muy positiva en aquel hombre.  Al ver que el Director era un hombre humilde, al que no le importaba realizar labores de limpieza, para ahorrar en gastos. El principio que encontramos en esta historia, Dios ve con muchos ojos a los humildes.  El Señor mismo nos dio ejemplo de humildad, al dejar Su trono y venir en la forma de un ser humano, para darnos vida a nosotros a pesar de que no lo merecíamos (Filipenses 2:3-11).

  1. Siempre debemos recordar las palabras de nuestro Señor “…el que se humilla será enaltecido” (Lucas 14:11)
  2. El verdadero servicio, se muestra cuando con acciones.

HG/MD

“Porque cualquiera que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido” (Lucas 14:11).