Lectura: Oseas 11:1-12
Cuando estaba de visita en una granja pude ver la diferencia de comportamientos tanto de animales como de personas, y por un momento me pareció simpático, no obstante pensar un poco más en su comportamiento me hizo reflexionar sobre la situación que presencié ese día.
Por un lado, se veía que uno de los muchachos no tenía mucha experiencia guiando al ganado y su labor justamente consistía en guiar al grupo de animales hacia el corral. Al inicio empezó gritando y haciendo ademanes con sus manos, pero los animales no se movieron, luego trató de empujar a un par de reces y lo que recibió fue una patada que de no haber esquivado lo hubiera enviado con un par de costillas rotas al hospital.
Luego, en la escena apareció una pequeña de unos 12 años quien caminaba con su vaca ganadora de premios. Ella le hablaba al animal en voz baja y tranquilizadora, acariciándola y tirando suavemente de la cuerda. La hermosa Holstein caminaba tranquilamente hacia el corral y entonces las otras vacas también la siguieron tranquilamente.
En su predicación el profeta Oseas utilizó una imagen de una granja para describir cómo el Señor conducía a su pueblo. En el capítulo 11 versículo 4, Oseas se refiere al viaje de Israel desde su cautiverio en Egipto cuando Dios dijo: “Con cuerdas humanas los atraje, con vínculos de amor”. Dios había escuchado sus gritos de angustia en Egipto. Los guio con amor como la granjera a su apreciada novilla, Él los llevó al lugar de su bendición. Pero esa relación privilegiada estaba a punto de cambiar debido a la obstinada negativa de Israel de seguir al Señor, Él estaba a punto de enviarlos donde quienes los oprimirían y los tratarían mal.
Debemos estar muy agradecidos con Dios debido a que Él elige conducirnos con «lazos de amor». El camino que estamos recorriendo es a menudo difícil, pero gracias a Él su conducción es suave. Esto es posible si permitimos que la voz silenciosa del Espíritu Santo lleve la Palabra de Dios a nuestros corazones, entonces vamos a vivir y estar contentos.
Puntos para la reflexión:
- Dios tiene el futuro en sus manos, nos da de su gracia lo suficiente cada día, nos pastorea suavemente a través de buenos y malos momentos; y lo que nos pide es tan sólo aceptar su voluntad.
- Dios nunca te llevará donde su gracia no te guarde.
Versículo para memorizar:
“Y me ha dicho: “Bástate mi gracia, porque mi poder se perfecciona en la debilidad”. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que habite en mí el poder de Cristo”. 2 Corintios 12:9 – RVA15.
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Este devocional forma parte de la serie: Paso a Paso con Dios.





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