Lectura: Salmos 127 y 128
Un estudio reciente llevado a cabo entre adolescentes reveló algunas noticias sorprendentes. Cuando se les preguntó con respecto a quién admiraban más, al menos 7 de cada 10 adolescentes eligieron a sus padres sobre las estrellas de cine, YouTubers, influencers, TikTokers, músicos, líderes políticos y atletas.
Por supuesto estas cifras son muy interesantes, y también deben desafiar a todos los padres. Si sabemos que la atención de nuestros hijos está puesta en nosotros, debemos preguntarnos ¿qué clase de ejemplo estamos dándoles? ¿Somos honestos, responsables, trabajadores, amorosos, cálidos, exigentes en demandar que ellos realicen sus tareas en el hogar y estudio? ¿Estamos disponibles para darles un abrazo cuando lo necesitan?
En los Salmos 127 y 128 se nos recuerda que tenemos que depender continuamente de la ayuda del Señor y de su dirección si queremos construir un hogar feliz. Con esto en mente, nos gustaría sugerir cinco principios que debemos comunicar y modelarles a nuestros hijos. Estos principios no sólo ayudarán a que nos admiren, sino a que ellos le den la honra a Dios.
Primer principio. El propósito principal de la vida es confiar en Cristo y vivir para Él, este principio lo encontramos en Gálatas 2:20, 2 Corintios 5:15, Filipenses 1:21 y Colosenses 3:17.
Segundo principio. Siempre tengamos en mente que debemos proteger a nuestros hijos, sin llegar a la sobreprotección. Muchas veces ellos no saben lo que es mejor para sus vidas. Algunos de los pasajes que se refieren a este principio son Proverbios 22:6, Efesios 6:4, Proverbios 14:26 y Salmo 127:3-4.
Tercer principio. Es mejor complacer a Dios que complacer a la gente, aprendemos este principio en Gálatas 1:10, Hechos 5:29, 1 Tesalonicenses 2:4 y Proverbios 29:25.
Cuarto principio. Lo que esperamos de ellos debe ser lo que nosotros estamos reflejando, tal y como aprendemos en 1 Timoteo 4:12, Tito 2:7, 1 Corintios 11:1, Filipenses 4:9.
Quinto principio. No obtendrán un amor más grande del que reciben en casa con padres que aman verdaderamente a Jesús, ni siquiera de un novio o novia, algunos pasajes que nos enseñan sobre este principio son: Deuteronomio 6:5-7, 1 Juan 4:7-8, 1 Corintios 13:4-7, Colosenses 3:14, Efesios 5:1-2 y Romanos 5:8.
Hoy puedes empezar por enseñarle a tus hijos estos principios bíblicos, así tendrán las mejores razones para admirarte y querer tener una relación personal con Jesús. El amor de un padre y una madre que aman a Cristo no busca reemplazar el amor de Dios, sino reflejarlo en casa de una manera segura, fiel y constante.
Puntos para la reflexión:
- ¿Eres un ejemplo digno de admirar? Si tu respuesta es negativa proponte mejorar.
- La relación con tus hijos es un reflejo directo de tu relación con Dios, ¿cómo puedes mejorarla?
Versículo para memorizar:
“Sean ustedes imitadores de mí; así como yo lo soy de Cristo”. (1 Corintios 11:1) – RVA15.
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Este devocional forma parte de la serie: Paso a Paso con Dios.





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