Lectura: Colosenses 3:1-10

No solemos esperar oír sabiduría espiritual proveniente de un entrenador deportivo, en el este caso de fútbol americano.  George Stewart, entrenador de equipos especiales de los Tampa Bay Buccaneers, puede que no estuviera totalmente consciente de todo lo que estaba diciendo, en respuesta al despido del entrenador en jefe Sam Wyche. “Supongo que esto tenía que suceder”, dijo Stewart, citado en USA Today.  “Para que algo crezca, algo más tiene que morir.  Supongo que la salida de Sam ayudará a los Bucs a crecer”.

El principio es universal.  Para poder hacer que crezcan hectáreas de maíz o de trigo, es necesario que mueran muchos árboles, arbustos y hierba de la pradera.   Para que las ciudades crezcan, los campos y tierras de cultivo, tuvieron que dar paso al concreto y al acero.  Para que las personas crezcan y se desarrollen sanas, los animales y las plantas, deben dar sus vidas por nosotros.

Al crecer espiritualmente los creyentes en Cristo, deben que hacer morir los viejos hábitos, los deseos y las antiguas formas de pensar.  A medida que sigamos el consejo de Col.3:5 que dice: “Así que hagan morir las cosas pecaminosas y terrenales que acechan dentro de ustedes. No tengan nada que ver con la inmoralidad sexual, la impureza, las bajas pasiones y los malos deseos. No sean avaros, pues la persona avara es idólatra porque adora las cosas de este mundo”.   Al hacer esto permitirá que el Espíritu Santo haga crecer en nosotros actitudes de pureza, santidad, buenos deseos, satisfacción plena y virtudes semejantes a las de Cristo en nosotros.

1. ¿Hay espacio en nuestras vidas,  para que las cualidades espirituales de Cristo crezcan?  Debemos destruir las actitudes y acciones que no van acorde con la naturaleza de Cristo, con ayuda de Espíritu Santo lo lograremos.
2. Para que la virtud crezca, arranca las malas hierbas del mal.

NPD/DCE