¡Padre, danos…!

por | Mar 14, 2026 | Devocionales | 0 Comentarios

Lectura: Mateo 6:5-13

En una obra de teatro que realizaron los jóvenes en la iglesia, representaron a una familia “típica” en donde el padre de familia oraba de la siguiente manera: “¡Señor, bendíceme a mí, a mi esposa, a mis dos hijos y a la mascota de la familia, sólo a nosotros y a nadie más! ¡Amén!”.

Aunque esta era una situación “cómica” que tenía el objetivo de hacer reflexionar a la audiencia, también es cierto que muchas veces nuestras oraciones están diseñadas exclusivamente para obtener algo para nosotros mismos. Muchas veces nuestra actitud al orar se muestra cuando iniciamos con las palabras: “Dame esto, dame aquello. Amén”.

Considerando la manera cómo hablamos con Dios cualquiera pensaría que el modelo de oración que nos dio el Señor en Mateo 6 consistía únicamente en peticiones para satisfacer nuestros deseos egoístas. No obstante, si repasamos los versículos del 5 al 13 aprendemos que cuando elevamos nuestros corazones a Dios lo hacemos para honrar su nombre, desear su voluntad en la tierra, pedirle perdón, buscar fortaleza para la victoria espiritual y reconocer su autoridad, poder y gloria.

Claramente, Dios desea que le expresemos nuestras necesidades y también se deleita en concederles buenas cosas a sus hijos, razón por la cual en Mateo 7:11 nuestro Señor Jesús dijo: “Pues si ustedes, siendo malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¿cuánto más su Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que le piden?”.  Por supuesto, pedir no debe ser el único propósito de nuestras oraciones. El Señor se deleita con nuestra adoración, comunión con Él, al escuchar nuestra confesión de pecados y también cuando le expresamos nuestras peticiones amorosas, desinteresadas y solidarias.  

Puntos para la reflexión:

  1. Si oramos como nos enseñó el Señor Jesús diremos muchas más palabras que tan sólo: “¡Padre, danos!”.
  2. La oración NUNCA debe ser una lista de deseos egoístas, más bien debe estar centrada en el perdón y el agradecimiento por las bendiciones inmerecidas que recibimos de nuestro maravilloso Dios.

Versículo para memorizar:

“En todo les he demostrado que trabajando así es necesario apoyar a los débiles, y tener presente las palabras del Señor Jesús, que dijo: ‘Más bienaventurado es dar que recibir’” Hechos 20:35 – RVA15.

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Este devocional forma parte de la serie: La Senda del Perdón

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