Lectura: Efesios 1:15-23

Mientras estaba de vacaciones en un hotel de playa, me senté frente al mar que se extendía de forma multicolor hasta el horizonte; mientras tanto vi las olas que golpeaban las rocas a un lado y a las aves marinas que se deslizaban en busca de su almuerzo.

También, pude observar algunos acantilados al otro lado conformados por piedras de color negro, rojizas y grises, en las cuales crecían algunos cactus y las aves los habían tomado como un lugar seguro para hacer sus nidos; además, había palmeras que se levaban cual torres de vigía y otros árboles que llenaban el entorno con su verdor, sin pasar por alto la delicada arena blanca que se deslizaba entre mis dedos.

Mientras estaba contemplando aquella maravilla, pasó una persona que trabajaba en aquel lugar y le dije: “Usted es privilegiada por trabajar cada día en un lugar tan hermoso como este”.  La mujer me respondió: “Sabe, yo nací aquí y para mí esto es algo que vi desde que era pequeña, para mí este es simplemente otro día en el trabajo”.

Y es que con cuanta facilidad podemos pasar por alto las bendiciones y regalos del Señor que tenemos delante de nosotros, los cuales reflejan la clase de Dios Creador en quien hemos creído.

En algunas de las palabras del apóstol Pablo a los efesios les dice lo siguiente: “habiendo sido iluminados los ojos de su entendimiento para que conozcan cuál es la esperanza a la que los ha llamado, cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos, y cuál la inmensurable grandeza de su poder para con nosotros los que creemos…” (Efesios 1:18-19).

  1. Hoy no es simplemente otro día más, es el más claro ejemplo de la misericordia y bendición de Dios mostradas hacia nosotros, ya que nos permite vivir hasta que Él nos llame a su presencia.
  2. Da gracias a Dios por permitirte ver y disfrutar este día y pídele que te muestre cuál es la mejor manera de servirle.

HG/MD

“Pido que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, les dé espíritu de sabiduría y de revelación en el pleno conocimiento de él” (Efesios 1:17).