Lectura: Isaías 55:6-13

Cuando estudio la vida de nuestro Señor Jesús, hay algo que siempre me sorprende y me llena de preguntas, se trata de su increíble habilidad de enseñanza, creatividad e intencionalidad mostradas a lo largo de los evangelios.

Y es que con los años los seres humanos tenemos la tendencia de creer que lo sabemos todo y que nuestras perspectivas son las correctas.  Pero al profundizar en la vida de Jesús, estas creencias son desafiadas de una manera novedosa y superior.

Considera estas paradojas como ejemplo: para vivir debes morir (Marcos 8:35); para ganar debes dar (Mateo 19:21); bienaventurados los que lloran (5:4); para gobernar debes servir (Lucas 22:26); y el sufrimiento tiene un propósito (5:10-11).

Sin lugar a dudas estas declaraciones hacen que la gente piense que Cristo está extrañamente fuera de foco.  Pero realmente los desenfocados somos nosotros. ¡Él no está al revés, sino nosotros! Somos como los hijos quienes piensan saber más que sus padres sobre lo que es mejor.

Es por esto que Dios nos dijo: “Porque mis pensamientos no son sus pensamientos ni sus caminos son mis caminos, dice el Señor” (Isaías 55:8). Así que, en vez de basarnos en nuestros instintos confusos, pidámosle al Señor que nos ayude a reflejar su carácter y prioridades.

  1. ¡Señor quiero ser más como tú!
  2. Acepta los desafíos que nos presenta Jesús, los resultados te sorprenderán.

HG/MD

“Porque mis pensamientos no son sus pensamientos ni sus caminos son mis caminos, dice el Señor” (Isaías 55:8).