El veneno de la sospecha

por | Jun 28, 2026 | Devocionales | 0 Comentarios

Lectura: Proverbios 6:12-19

Hace algún tiempo vi una historia de la vida real sobre espías, en la cual destacaba el relato de un hombre quien trabajó durante 30 años como espía soviético, llevando los secretos británicos a la K.G.B.  Era conocido como “El Napoleón del Engaño”, su supuesto nombre real era Kim Philby.  

Al final del documental, sobre Philby y sus compañeros quienes también eran dobles agentes, concluían diciendo que: “Más allá de la información, su mayor servicio a Moscú fue extender el veneno de la sospecha, poniendo a aliados contra aliados”.

Y es que el veneno de la sospecha podría ser una descripción muy sutil para un mal frecuente entre creyentes.  No me refiero a pequeños malentendidos comunes en las relaciones interpersonales.  Me refiero a las espinas divisivas que ponen en duda la reputación o la integridad de una persona, por ejemplo, cuando insinuamos cosas mostrando una ceja levantada, realizamos tan sólo un comentario capcioso o cuando elevamos más de lo acostumbrado el tono que usamos para hacer una pregunta, esto genera un efecto que va más allá de unas “buenas intenciones”.

Sobre este tema, en una de las listas más estudiadas de la Biblia en Proverbios 6:16-19, encontramos las siete cosas que Dios detesta, el pasaje dice lo siguiente:

“Seis cosas aborrece el Señor, y aun siete abomina su alma:

(1) Los ojos altivos, (2) la lengua mentirosa, (3) las manos que derraman sangre inocente, (4) el corazón que maquina pensamientos inicuos, (5) los pies que se apresuran a correr al mal, (6) el testigo falso que respira calumnias y (7) el que provoca discordia entre los hermanos”.

Encabezando la lista están “los ojos altivos o arrogantes” y concluye con “el que provoca discordia entre los hermanos”.  Entre esos dos, hay otros cinco actos de traición, cada uno es representado por diferentes partes del cuerpo: la lengua, las manos, el corazón, los pies y la boca.

Cada día debemos pedirle al Señor que nos ayude a detener con todas nuestras fuerzas la propagación del veneno de la sospecha. Por el contrario, debemos ser sus fieles agentes de aliento y constructores de relaciones fuertes y sanas.

Puntos para la reflexión:

  1. La lengua puede extender la sospecha, robando la reputación de otros; no obstante, cuando el Señor controla nuestra lengua y sobre todo nuestro corazón y mente, nuestras palabras serán de tranquilidad y ánimo.
  2. El rumor creado intencionalmente para manipular la opinión pública, desprestigiar a alguien o crear divisiones, se hace más grande a medida que se difunde.  Entonces cuando te encuentres de frente con este mal hábito, córtalo de raíz y elimínalo de tu vida.

Versículo para memorizar:

“Ninguna palabra obscena salga de su boca sino la que sea buena para edificación, según sea necesaria, para que imparta gracia a los que oyen”. (Efesios 4:29) – RVA2015.

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Este devocional forma parte de la serie: Paso a Paso con Dios.

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