Lectura: Filipenses 3:1-11

Sin duda tenemos muchas razones por las cuales estar gozosos, por ejemplo: el gozo de ver una linda mañana soleada, la bendición de tener una familia que nos ama, la dicha de contar con amigos y amigas, por la buena salud, disfrutar de un plato de comida en nuestra mesa, el gozo de una salvación tan grande, entre muchas otras cosas. 

Pero si esto es verdad, entonces ¿por qué a veces parece que los creyentes son las personas con menos gozo en el mundo? ¿Cómo podemos abrir consecuentemente el cofre del gozo cristiano?

En nuestra lectura devocional en Filipenses 3, Pablo nos compartió varias verdades maravillosas acerca de lo que es mantener el gozo, sobre todo ante las situaciones difíciles.

  • La primera verdad es: recordar quién y qué es la fuente de nuestro gozo. Pablo empezó el capítulo con un mandamiento alegre: “regocíjense en el Señor” (v.1). 
  • Lo segundo que nos recuerda es la mejor de todas las ganancias: Jesús.  Nada se compara con la presencia de Dios en nuestras vidas: “Pero las cosas que para mí eran ganancia las he considerado pérdida a causa de Cristo” (v.7).
  • Tercero, Él nos dará vida eterna: “Anhelo conocerlo a él y el poder de su resurrección” (v.10).

El gozo no es la ausencia de problemas, es la presencia del Señor soberano a nuestro lado. El gozo nos permite ver más allá de cualquier circunstancia, en particular, a quien está por encima de todos los acontecimientos humanos y tiene el control sobre ellos.

  1. El gozo del creyente no es producto de las circunstancias o acontecimientos, depende de la esperanza que ha puesto en Jesús.
  2. La felicidad tiene que ver con lo que nos pasa, pero estar gozosos es una decisión que tomamos al experimentar las bendiciones inmerecidas de Dios.

HG/MD

“Pero las cosas que para mí eran ganancia las he considerado pérdida a causa de Cristo” (Filipenses 3:7).