Lectura: Proverbios 3:1-35
Fue tan sólo una pequeña coma, pero le costó millones de dólares a una importante Corporación. El error se cometió en la redacción de un contrato cuando en una cifra crucial colocaron una coma donde no debían. La compañía beneficiada por el error insistió en que el fabricante debía cumplir con el contrato tal y como estaba escrito. Desafortunadamente para la Corporación, las cortes avalaron el contrato con lo cual el error cometido en una ecuación, ajustó equivocadamente a la baja el precio de venta y ello les costó muchos millones de dólares en pérdidas.
En Proverbios 3, específicamente en los versículos 11 y 12, Salomón nos dice que podemos esperar el castigo de Dios si desobedecemos. Por esta razón es sensato ser obediente, como dice Proverbios 3:7: “No seas sabio en tu propia opinión: Teme al Señor y apártate del mal”.
Esa es la forma en la cual el pecado actúa, tiene un alto costo. A pesar de que en el momento el error pueda parecer muy pequeño o tratarse de transgresiones aparentemente inofensivas, pueden terminar haciendo un gran daño. Llevar unos kilos de más puede costarle un tiempo valioso a un corredor en una carrera importante, del mismo modo, una raíz de amargura o el odio pueden producir un daño espiritual enorme para nosotros mismos, para los demás, y para nuestra relación con Dios, tal y como se nos dice en Hebreos 12:15.
Si tomamos a Dios y su Palabra en serio, vamos a odiar cualquier pecado en nuestras vidas, ya sea grande o pequeño.
Puntos para la reflexión:
- ¿Qué hay de ti? ¿Estás dejando que algún pecado te enrede y reduzca la velocidad en tu carrera cristiana? Si la respuesta es afirmativa, hay solución: Reconoce en este momento ante Dios tus pecados y cambia tu forma de proceder, de lo contrario tendrás un costo mucho más alto después.
- Destruye la mala hierba del pecado mientras todavía es pequeña. Recuerda lo que nos dice Proverbios 3:11-12: “No deseches, hijo mío, la disciplina del Señor ni te resientas por su reprensión; porque el Señor disciplina al que ama, como el padre al hijo a quien quiere”.
Versículo para memorizar:
“No seas sabio en tu propia opinión: Teme al Señor y apártate del mal” Proverbios 3:7- RVA 2015)
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Este devocional forma parte de la serie: Sabiduría Divina.





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