Lectura: 2 Corintios 7:1-16
La lectura bíblica para hoy se encuentra en la segunda carta de Pablo a los Corintios, él inicia el capítulo llamándolos “amados” y termina regocijándose por la confianza que tenía en ellos.
Pero ¿cómo podía decir esas cosas honestamente considerando que el resto del capítulo trata de los pecados por los que él mismo había tenido que confrontarlos en su primera carta, específicamente en 1 Corintios 5? La razón, los podía elogiar porque los corintios habían respondido con una tristeza piadosa y ahora tenían las manos completamente limpias.
A muchos de nosotros como creyentes nos resulta difícil aceptar el perdón de Dios por nuestro pecado y sentirnos perdonados. Hablamos a otros del amor y del perdón que Cristo ofrece, sin embargo, lo más difícil para nosotros parece que es recibir ese mismo amor y perdón después de haber hecho algo malo. No es raro que sintamos dolor por ello, pero si tan sólo lamentamos las consecuencias y no nos arrepentimos genuinamente y aceptamos el perdón de Dios, no hemos hecho nada más que entristecernos como se entristece el mundo según lo explica 2 Corintios 7:10.
Nunca digas: “¡Cuánto me gustaría borrar el pasado!”. El pasado no puede deshacerse, pero uno sí puede arrepentirse genuinamente de él y aprender lecciones valiosas para no volver a caer en los mismos errores. Nuestro misericordioso Dios está esperando ahora mismo para inundar con el gozo de su perdón tu corazón angustiado.
Puntos para la reflexión:
- Dios nos hace desgraciados por medio de la convicción para luego llenarnos de gozo por medio de la confesión.
- No pierdas más el tiempo, reconoce tus errores, arrepiéntete y pide el perdón del Señor, hoy es un buen día para hacerlo.
Versículo para memorizar:
“Me gozo de que en todo puedo confiar en ustedes”. 2 Corintios 7:16– RVA15.
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