Lectura: 2 Samuel 16:23-17:23
En la mayoría de las ocasiones lo que queda luego de que una persona intenta vengarse es un inmenso sentimiento de arrepentimiento, o bien muchas personas toman la otra posición de nunca hacer nada al respecto cuando alguien las lastima, en ambos casos poco a poco tienden a sentir amargura, odio, e infelicidad.
Ahitofel es un buen ejemplo de esto. Él había sido un consejero cercano y compañero del rey David. Sin embargo, él se había unido a Absalón cuando el joven decidió expulsar a su padre del trono.
¿Por qué? Es probable que la razón se encuentre en Betsabé, la joven de la cual el rey David se había aprovechado y quien era nieta de Ahitofel según el relato en 2 Samuel 11:03 y 23:34. Si es así tenía cierto derecho humano de estar enojado con el rey. Suponemos que los sentimientos vengativos se hicieron fuertes en su interior y cuando llegó la oportunidad corrió donde Absalón y le dijo cómo apoderarse del trono. Absalón, sin embargo, rechazó su consejo. Finalmente, en su desesperación Ahitofel se suicidó según lo encontramos en 2 Samuel 17:23.
Esta historia podría haber sido tan diferente si tan sólo Ahitofel hubiera hablado con Dios acerca de su enojo y luego hubiera hablado con David. Es bastante probable que hubiera oído tristeza y arrepentimiento por parte del rey debido a su pecado ya que según Salmos 32 y 51 eso era lo que sentía, por consiguiente, él hubiera podido perdonar a David, mostrarnos cómo manejar la ira y concluir definitivamente con el asunto.
Aprendamos de su ejemplo negativo y rechacemos la idea de la venganza propia, en su lugar tomemos el camino de la confrontación amorosa y del perdón.
Puntos para la reflexión:
- ¿Qué resultados tuviste cuando manejaste correctamente una situación difícil? Cuéntale a Dios tus sentimientos de ira y deja que Él se encargue de ellos.
- La venganza te llevará por el mismo camino y alcanzará el mismo nivel que muestra tu agresor.
Versículo para memorizar:
“Vengan a mí, todos los que están fatigados y cargados, y yo los haré descansar. Lleven mi yugo sobre ustedes, y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallarán descanso para su alma. Porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga”. Mateo 11:28-30 – RVA15.
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Este devocional forma parte de la serie: La Senda del Perdón





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