Lectura: Proverbios 15:1-7,23-28

Un obituario en el periódico me llamó la atención ya que hacia la siguiente declaración: “El servicio fúnebre para el cariñoso hombre ‘repáralo todo’ es hoy”.  Es común que los obituarios contengan unas palabras que en la mayoría de los casos se centran en los “éxitos o títulos” de la persona, pero en este caso el obituario contaba la historia de un sencillo hombre “repáralo todo” de 79 años de edad que había sido conocido por su integridad, carácter, y por una felicidad que nunca se apagaba.
El presidente de la empresa para la cual el hombre había trabajado, dijo: “La mitad de su trabajo consistía en ir a las casas de la gente y arreglar los aparatos, y la otra mitad era arreglar a la gente.  Teníamos un montón de personas con problemas que lo solicitaban específicamente a él.  Él era muy jovial, muy amable, y siempre tenía una palabra amable”.
No importa cuál sea nuestro trabajo, quizás la obra más importante que hagamos, sea el ayudar y animar a la gente, especialmente por lo que decimos.
El libro de Proverbios habla a menudo del poder de la lengua para herir o sanar. Por ejemplo: “Las palabras suaves son un árbol de vida; la lengua engañosa destruye el espíritu” “A todo el mundo le gusta una respuesta apropiada;  ¡es hermoso decir lo correcto en el momento oportuno!” (Proverbios 15:4, 23)
Somos representantes de Cristo a través de todo lo que decimos. Qué honor que sería si fuéramos conocidos como personas felices con una sonrisa y una palabra amable para todo el mundo.
1. Una palabra descuidada puede encender la contienda, una palabra cruel puede destruir una vida; una palabra oportuna puede disminuir el estrés, una palabra amorosa puede curar y bendecir. ¡Hoy trata de usar una palabra oportuna y amorosa para alguien que no lo esperaba!
2. Las palabras amables son siempre las del tipo correcto.

NPD/DCM