Lectura: Gálatas 6:7-10

Una mujer le dio a su hijo adolescente un automóvil usado. El joven y sus amigos hicieron un mal uso del auto al llevar a cabo actividades peligrosas, como el drifting (dar vueltas rápidamente, quemando literalmente las llantas), carreras de semáforos, etc. Una noche, el coche patinó y se estrelló contra un poste telefónico. El muchacho fue lanzado a través del parabrisas, ya que no tenía puesto su cinturón de seguridad y como resultado fue trasladado de urgencia a un hospital. Cuando su líder espiritual llegó al hospital, la madre del muchacho estaba frenética. Ella tomó las manos de su líder y le dijo: “¿Por qué permitió Dios que esto sucediera?”

Su pregunta era comprensible, pero ella no se daba cuenta de la dura verdad de la situación. Ella no podía culpar a Dios por ese accidente.  Si el Señor hubiera suspendido las leyes de la física y hubiera quitado el poste telefónico, del frente del auto su hijo, él podría haber puesto el poste delante de otra persona, que si estaba conduciendo su auto con cuidado.

La ley de la gravedad funciona para que yo no vuele en el espacio, no puedo esperar pueda dar marcha atrás o devolver el tiempo, si al estar jugando al malabarista me caigo al vacío desde una ventana del piso 10.    Dios NO ha anulado la ley lógica de la siembra y la cosecha tan sólo porque nos convertimos en creyentes.  Pero hay un lado positivo de este principio. Gálatas 6:8 nos dice: “pero los que viven para agradar al Espíritu, del Espíritu, cosecharán vida eterna.”.  Con esto en mente, “Así que no nos cansemos de hacer el bien. A su debido tiempo, cosecharemos numerosas bendiciones si no nos damos por vencidos”. (Gál.6:9).

1. ¿Qué esperas para empezar a sembrar?

2. Recuerda: “la ley de la siembra y la cosecha, no ha sido derogada”

NPD/HWR