Lectura: 1 Pedro 5:6-11

La casa del hombre se había convertido en un lugar de visita habitual para los ladrones, sus ventanas tenían un defecto que permitía la entrada de los amigos de lo ajeno. Finalmente encontró una forma para solucionar su problema y la denominó: luz, sonido y acción.  La luz consistía en una lámpara de bajo consumo que tenía una función de encendido automático con el movimiento, la cual colocó en su ventana.  Por otra parte, el sonido se trataba de una campana que ató a la ventana, la cual sonaba cuando intentaban levantarla o forzarla; y por último la acción, era un perrito pequeño que cuando oía un sonido extraño fuera o dentro de la casa ladraba con insistencia de forma ruidosa y constante.  Estas tres cosas mantuvieron alejados a los ladrones.  Por supuesto, ahora también existen sistemas de seguridad, sin embargo, no todos pueden acceder a este tipo de herramientas.

Todo creyente vive en una casa en la que Satanás intenta hacer el mayor daño posible.  Por lo tanto nosotros también necesitamos un sistema de alarma tipo: luz, sonido y acción.

Obviamente cuando hablamos de luz nos referimos a la Palabra de Dios, sus principios y verdades desenmascaran las mentiras del enemigo.  Debemos prestar atención permanente a la Palabra de Dios para que esta brille a través de nuestras vidas.  El sonido de la campana, indica el privilegio que tenemos de ejemplificar nuestro testimonio.  Si te mantienes hablando con otros sobre lo que el Señor ha hecho en tu vida, frustrarás los intentos de Satanás de hacerte creer que tu vida no tiene propósito.  La acción tiene que ver con otro hábito imprescindible en la vida de un creyente: la oración.  Cuando nuestro adversario intente desviarte del camino estarás demasiado ocupado hablando con tu Señor.

Satanás siempre buscará formas en las cuales pueda estorbarte y desviarte de tu propósito; luego de la muerte de Jesús, sus discípulos se encerraron en una casa en Jerusalén, y ahí se quedaron todo aquel sábado y parte del domingo, y posiblemente no hicieron nada más que lamentarse, sin recordar lo que el Señor les había enseñado sobre estudiar Su Palabra, testificar y orar.

  1. Recuerda encender tu luz con la Palabra de Dios, llevar el sonido de las buenas nuevas a otros y accionar tus oraciones.
  1. Si quieres dominar la tentación, deja que el Señor te domine. (Luz, sonido y acción)

HG/MD

“Sean sobrios y velen. Su adversario, el diablo, como león rugiente anda alrededor buscando a quién devorar.” (1 Pedro 5:8).