Lectura: Lucas 19:29-40

Recibimos un correo en el que un hombre nos relataba que había sido criado en un hogar con muchos problemas y violencia, desde muy joven había decidido abandonar su casa y se dedicó a una vida delictiva. Por supuesto, no pasó mucho tiempo para que fuera capturado y lo llevaran a la cárcel, donde su problema de adicción se agravó. Una oscura noche de invierno pensó que su única solución se encontraba en el suicidio.

Antes de tomar esa irremediable medida, lo visitaron dos reos quienes habían entregado su vida al Salvador, compartieron con él sobre como ellos también se habían enfrentado a situaciones similares y cómo el Señor se había hecho presente en sus vidas, brindándoles una nueva visión de futuro y nuevas esperanzas. Luego de un tiempo de oírlos atentamente, este hombre decidió que quería el gozo que estos hombres reflejaban, y aceptó el regalo de salvación que ofrece Jesús a los que le siguen.  Al poco tiempo ya quería hablarle a otros sobre su nueva vida y lo que Cristo Jesús había hecho por él, en el peor momento de su vida.

Este hombre tenía una gran facilidad para el arte, así que empezó a pintar versos bíblicos y otros dichos espirituales sobre piedras que lograba obtener; al terminarlas le permitían venderlas y el dinero producto de la venta de esas pequeñas obras de arte, lo usaba para ayudar a obras de caridad y misioneras, estas piedras llegaron a convertirse en su forma de hablarle a otros de su fe aunque se encontrara en prisión.

Esta historia nos recuerda también lo que le aconteció a Jesús en su entrada triunfal a Jerusalén mientras la gente proclamaba a viva voz: “… ¡Bendito el rey que viene en el nombre del Señor!”.  Cuando los fariseos decían que callara a la multitud, Él les respondió de la siguiente manera: “…Les digo que si estos callan, las piedras gritarán” (Lucas 19:40).

Posiblemente Jesús no se refería a que las piedras literalmente gritarían, sino a que si aún nuestro testimonio es silenciado por otros, habrá muchas formas creativas de hablar acerca de Jesús.

  1. ¿Qué piedras puedes usar para hablar a otros de Cristo?
  2. Conviértete en un don nadie, que habla a todo aquel que quiera oír, sobre Alguien que puede salvar a quien le crea.

HG/MD

“Él respondió diciéndoles: – Les digo que si estos callan, las piedras gritarán” (Lucas 19:40)