Lectura: 2 Juan 1-6

Se cuenta la historia de un rey que colocó una campana de plata en una torre alta de su palacio a principios de su reinado.  El rey anunció que tocaría la campana siempre que tuviese contento para que sus súbditos supiesen su gozo.

El pueblo prestó atención para escuchar el sonido de la campana de plata, pero esta se mantuvo en silencio.  Pasaron días, semanas, meses y años.  Pero nunca se escuchó nada que indicase que el rey estaba contento.
El rey envejeció y se le puso el pelo blanco, y a la larga se encontró en su lecho de muerte en el palacio.  Cuando algunos de sus súbditos se reunieron alrededor de su cama llorando, el rey descubrió que realmente había sido amado por su pueblo durante todos aquellos años.  Por fin el rey estaba contento.  Justo antes de morir alcanzó la soga, la haló y la campana de plata sonó.

Piensa en esto, toda una vida de infelicidad, porque no sabía que sus leales súbditos lo amaban y lo aceptaban tal y como era.

Al igual que el monarca, muchas almas solitarias viven sus días sin el gozo de saber que son amados y apreciados por otros.

  1. ¿Conoces a alguien que necesite una palabra de afirmación o de aliento? Si es así, dile cuanto significa para ti.  Puede ser lo que esa persona necesite oír para tener gozo.
  2. El espíritu humano resuena de esperanza al oír las palabras de aliento que nos brinda la Biblia.

NPD/RWD