Lectura: Génesis 3:1-6

La mujer le explicó las reglas al tentador.  Ella y su marido podían comer del fruto de todos los árboles del jardín, excepto del especial que estaba en medio del mismo.  “Con tan sólo tocarla”, dijo ella, “nos traería la muerte”.

Puedo imaginar a Satanás echando hacia atrás la cabeza y con una risa burlona diciendo: “No morirán” (Génesis 3:4). Sugirió entonces que Dios estaba reteniendo algo bueno del alcance de ella (v.5).

Durante miles de años el enemigo ha repetido esa estrategia. A él no le importa si usted cree en la autoridad de la Biblia como un todo,  su meta es sencilla en todo momento él está tratando de ocultar los verdaderos problemas que trae el pecado y está tratando de alejarte de Dios.

“No morirán”,  eso es lo mismo que nos sigue diciendo.  Ese es el tema de muchas novelas modernas. El héroe y la heroína viven en desobediencia ante Dios, pero no sufren consecuencias.  En los programas de televisión y en las películas los personajes rebeldes contra las leyes morales de Dios, terminan viviendo felices para siempre.

Hay incluso un perfume llamado “Mi Pecado.”  Dice la estrategia comercial: “Es una fragancia tan atractiva, tan encantadora y muy emocionante”,  que sólo podíamos llamarla: “Mi Pecado”.  Nunca se imaginarían que el pecado sea una pestilencia en la nariz de Dios.

1. En las tentaciones que se enfrentas hoy, qué vas a elegir: ¿Creerle la mentira de Satanás, o vas a obedecer a la advertencia de Dios?

2. Piensa un minuto: ¿Cómo pecado ha dañado las vidas de la gente que conozco? ¿Cómo la desobediencia a Dios me hecho daño? ¿He experimentado el perdón de Dios? (1  Jn. 1:9-10).
3. La mordedura del pecado, al final brinda un gusto muy amargo.

NPD/HWR