Lectura: Lucas 12:13-21

Se le pidió a un estudiante de tercer grado a escribir un ensayo sobre el tema del cuerpo humano. Este presentó la siguiente redacción:

“Su cabeza es una cosa redonda y dura, el cerebro está en ella y su cabello está sobre ella. La cara está en frente de la cabeza, por ella come, hace muecas y gestos chistosos. Su estómago es algo que si no comes con suficiente frecuencia te duele…Los brazos sirven para lanzar una pelota y para poder alcanzar la mantequilla para el pan”.

“Los dedos están pegados a las manos para que puedan lanzar una curva y se suman para aplaudir rítmicamente. Las piernas, ¿qué pasa si no tuvieras dos?, no podrías correr rápidamente. Los pies son algo con lo que puedes bailar y los dedos del pie son algo que siempre está al final de todo, pero sin ellos nos caeríamos. Y eso es todo lo que hay de ti, excepto lo que hay adentro de ti, yo nunca he visto eso.”

En un sentido similar, el granjero rico en Lucas 12 también fue incapaz de ver “lo que hay adentro.”  Él pensó que él tenía “una buena vida”. Y estaba completamente equivocado. Lo que ponemos en graneros, en armarios o garajes no enriquece el alma.

¿Acaso será necesaria una escena fúnebre y  sombría para demostrar que “las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas”? (2 Corintios 4:18).  Sólo un tonto no tiene en cuenta “lo que hay adentro.”

1. ¿Has pensado hacia dónde vas, cuando pase esta vida terrenal?  ¿La semilla que has sembrado, que cosecha te traerá?  Hoy puedes iniciar la aventura más maravillosa de tu vida, hoy puedes conocer al Creador, con esto puedes iniciar un nuevo camino. “Más a cuantos lo recibieron, a los que creen en su nombre, les dio el derecho de ser hijos de Dios”. – Juan 1:12

2. La vida es más que las cosas que almacenamos.

NPD/HWR