¡Vean, vean!

Lectura: Juan 21:1-7 Tengo unos conocidos que jugaban con sus hijos un juego muy simple que consistía en decir: “¡Vean, vean!”.  Tenían que decir esto si algún miembro de la familia veía, lo que parecía ser Dios obrando a su alrededor directa o indirectamente.  Ya fuera que alguno viera una hermosa puesta de sol, a una persona ayudando a otra, a una familia disfrutando juntos en el parque, un hermoso arcoíris en el horizonte luego de una lluvia primaveral, o cuando uno de ellos podía disfrutar de su comida favorita.  Este sencillo juego inculcó en sus hijos, una sensibilidad...

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