¡Sabes, no tengo por qué escucharte!

Lectura: Isaías 30:8-17 ¡Sabes, no tengo por qué escucharte!  Esa es una frase que a ningún padre le gustaría oír de sus hijos adolescentes, pues posiblemente significa que han decidido revelarse en su contra.  Para nuestra tranquilidad, la mayoría de las veces este tipo de frases se dicen cuando las personas están enojadas, y pronto se olvidan.  Sin embargo, si frecuentemente permitimos este tipo de actitudes, pueden convertirse en un estilo de vida.  La negativa de un hijo a obedecer, crea desorden en los hogares y acaba con el gozo a lo interno de nuestras familias. Muchos adolescentes se...

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