Lectura: Juan 3:16-21

Hace algunos años el titular de un periódico en Diciembre mostraba una foto con ocho miembros de un equipo SWAT de la policía en búsqueda de un francotirador en una pequeña ciudad.  Sobre esta foto el periódico ubicó un titular referente a la navidad que decía: “Paz en la tierra”.  Irónicamente, en el pie de la foto decía: cuatro muertos y un herido, en aterrador ataque de francotirador.

Los eventos como este siempre nos parecen trágicos y fuera de lugar y más cuando nos acercamos a la Navidad.  El mensaje de los ángeles parece opacado por los gritos de ira y violencia sin fin, que vemos diariamente en este mundo.

Cada Navidad me recuerdo a mí mismo que el mundo en el que nació Jesús no estaba adornado  por ramas de pino y luces que brillaban intensamente.  En aquel momento las familias se vieron obligadas a trasladarse obligatoriamente a sus pueblos nativos, con el objetivo de firmar las listas de contribuyentes de un gobierno romano tiránico, y no para cantar villancicos o intercambiar regalos.

Juan 3:16 dice: “Porque tanto amó Dios al mundo…” (Esta declaración incluye a personas que son: trabajadoras, ladronas, educadoras, violentas, padres y madres preocupadas, hijos desobedientes, policías y francotiradores), “…que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel…” (los que tienen y los que no tienen, niños, jóvenes, viejos, grandes y pequeños, todo aquel que sea humilde para reconocer que por sus propios medios, no tiene solución y que reconoce su necesidad de salvación por parte de Dios) “…que en él cree no se pierda, más tenga vida eterna.”

1. La oferta sigue en pie. Para que gente de todas partes puedan experimentar la paz en la tierra que sólo Jesús puede otorgar.  “En consecuencia, ya que hemos sido justificados mediante la fe, tenemos paz con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo.” (Rom.5:1)

2. Sin Dios, no hay paz; conocer a Dios, es tener paz con Dios.

NPD/DCM